Recordando a Adélia
O calendario judaico se repete de ano em ano, em um ciclo sem fim, e no mes de Setembro de 2021, vivencio a véspera de Yom Kipur.
Sentada em meu terraço observo a rua tranquila…
LA ODISEA DE PERDONAR
Martes a las cinco.
Él prepara el mate como hace cada semana, esperando su visita. Ella trae los bizcochitos de grasa que antes hacía en su casa, pero desde que se mudó los compra en la panadería de la esquina. Llega puntual, pero no tiene como subir los cinco pisos…
El tardío Día del Perdón
No comprendo a la genética, pero debo aceptar lo innegable: aunque no la haya elegido, mi madre es mi madre. Pero, todo bien: sé que este aprecio es mutuo. Mi hermana mayor siempre supo ser astutamente servil y halagadora, y mi hermana menor en su ingenuidad fue su saco de boxeo y cesto de desperdicios. Yo jamás tuve nervio para humillaciones…
Por honor

Alicia se sentó, whisky con dos hielos en mano, en el escritorio de roble de su fallecido esposo. Perdió su mirada en el retrato que la observaba amenazante…
CONFESIÓN
Srta. Juana Espinosa:
Seguramente esta carta le sorprenderá… ¿quién escribe hoy cartas, en esta época de digitalización masiva? He optado por este medio, que considero más formal y adecuado a lo que debo transmitirle.
La historia que le contaré es totalmente verídica…
QUE NUNCA SE ACABE
Voy andando los caminos de mi imaginación, a veces sendas de ripio que duelen en mis pies descalzos, otras suaves como el hielo donde me deslizo con gran placer.
Mis pasos van dejando una marca…
EL SANTUARIO DE LAS MARIPOSAS

A su edad se sentía libre y en ello radicaba su felicidad. No tomó la decisión hasta cumplidos los sesenta y uno. Completó sus estudios de coach y se prometió escribir un libro. Disfrutaba de las mañanas con sus amigas y pasaba los fines de semana…
CARTA A MIS NIETOS

Amados nietos:
Ahora que el pelo se pinta de grises y mi cuerpo se llama más viejo, aunque me rehúse a verlo así, he decido poner punto final a varios asuntos…
MUJERES MARCHAN DE CASA
…corredores desiertos.
Habitaciones vacías.
La madre se lleva las frazadas.
Los cubiertos de plata.
Los manteles de hilo.
Yo me llevo la seda púrpura en un cofre de oro…
UN ADORABLE EXTRAÑO
Apareció en el barrio unos dos años atrás. Al principio todos le teníamos miedo, pero con el tiempo nos fuimos acostumbrando a verlo sentado en algún zaguán o pidiendo comida en la fonda de la esquina. Dormía en la placita de la cortada en un banco destartalado…
