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En la tierra de Canaán en la cual habitamos desde tiempos remotos, las leyes se grabaron con martillo y punzón 
en la roca. No porque les faltara el “Word” ¡no! Sencillamente, para impedir que la turba las pudiera borrar fácilmente…
Se preguntarán por qué:

El contenido inflexible, ortodoxo, de los diez mandamientos, duros de cumplir, era un suplicio, ayer y hoy.
Por eso yo, lo titularía los “Diez No”:

No mates. No difames. No mientas. No robes. No ésto, no lo otro y mucho menos eso, eso que estás pensando.
Y saca la mano de allí, devolved lo que quitaste al cajón porque no te pertenece. 
No te hagas la película, porque mirá que es tu vecina, ¡o vecino! 

Pero si Moshe hubiera trepado al monte opuesto, en vez del Sinaí, se hubiera encontrado con el Ángel portador
del SI, que le ofrecía otra versión de las tablas:

Si puedes, roba, es mucho más fácil que trabajar.
Piensa mal de todo, así, vas a estar en lo correcto.
Si tus padres no te dan dinero, amenázalos con no dejarle ver a los nietos.
Si cuadra cárgate un taxista, o mejor un político.
Ama a todas o todos… Si estás en forma.
Si podés mentir bien, ¡hazlo!, llegarás a la cima.
Si te gusta la vecina o el vecino, dícelo. Tu vida será mucho más interesante. 
Y por último:
Si todos tus pensamientos circulan por la calle de la Impureza, no os preocupéis, estáis en la autovía,
por ahí se viaja más rápido.
Yo pregunto: ¿No es hora de actualizar las tablas? Qué importa, Si las imprimen en China.

Nos ahorraría por lo menos una visita mensual al psicólogo… ¿Usted qué piensa? 

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nelson.gilboa@gmail.com

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