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Por Sabina Duque

(Premio de Relato Corto 2020, del Taller de Escritura Creativa del Instituto Cervantes de Tel Aviv).

Me atrevo a creer que papá intentó salirse de la caja mortuoria, para consolar a sus nietos.

El féretro de mi padre, en hombros de cuatro hijos, se abrió paso entre el río humano que rompía el infinito con la canción «Hermano del Alma», de Roberto Carlos.

Mamá estaba sumida en un salpicón de emociones: grandes lágrimas, como bolas de granizo, rodaban por sus mejillas constantes. Segundos después la vi sonreír; me pareció que recordaba el primer beso con papá.

Qué recordaba la primera serenata que él le llevó y ella mirándolo por grietas sin atreverse a salir. Sus dedos largos bailando en el diapasón de la guitarra. Su mirada verde como espada, empujando su ventana. Su canto varonil penetrando en sus lugares secretos.

Qué recordaba el «Sí quiero» y la lluvia de arroz sobre sus cabezas. Los primeros gemidos del amor, amordazados entre frazadas de montaña fría. Las velas apagadas y cucuyos espiando por rendijas con sus linternas.

Me pareció que se veía junto a él, correteando ovejas para esquilarlas. Ordeñando vacas. Cosechando frutos frescos en la huerta.

Que recordaba su mirada asombrada, cuando hacía de partero y le ponía la criatura ensangrentada sobre el pecho. La algarabía cuando escuchábamos el llanto de nuestro nuevo hermanito, traído por la «cigueña».  La habitación impregnada de isodine. Velas encendidas y la vacinica echando llamas hasta el techo. 

De repente, mamá exhaló un suspiro; la atacó el llanto… «Hasta que la muerte nos separó», despertó.

Vi su dolor desnudo; sin gafas, ni chalinas, ni sombreros. Sin más pañuelo que el torso de su mano blanca.

Las mujeres, menos puras que nuestra madre; apretamos nuestro dolor entre párpados. De vez en cuando resbalaban lágrimas.

Los hombres fruncían su ceño y miraban la muerte con ojos vengativos.

Pero el llanto desgarrador de sus pequeños nietos, decididos a meterse con el abuelo dentro de la fosa hambrienta, estremeció hasta los muertos más insensibles…

Vestidos de blanco, con antorchas encendidas, se levantaron de sus tumbas y saludaron a mi padre con una venia.

Acerca del Autor

Sabina Duque

Tejo poemas y relatos, con sabor a mi tierra colombiana, en cuyos arroyos bañé mi niñez y desnudé mi adolescencia, mientras soñaba con ser poeta y los versos huían de mi lápiz como gacelas. Autora del poemario, Los telares del tiempo, escrito entre Colombia e Israel y acariciado con brisa Mediterránea. Y del poema convertido en canción, "Crepúsculo del alba". YouTube Sabina Duque
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24 thoughts on “HASTA QUE LA MUERTE…

  1. En este relato, que aunque sea corto se cuenta una parte valiosa de la historia de una mujer su esposo e hijos, como también hacen parte los nietos que tuvieron que vivir un momento doloroso al final, pero, muchos recuerdos preciados que quedaran para siempre. Me encanto ya que me lleva a imaginar, a pensar lo que pudo haber sentido esta gran mujer con la partida de un ejemplar esposo.

  2. Un relato muy emotivo,narrado con tus palabras hacen que me concentre en tu historia,sintiendo como mi cuerpo se extremese al pensar en el dolor de los que protagonizan esta cituación.
    MI QUERIDA ESCRITORA MI ADMIRACION…MUCHOS EXITOS.

  3. Huy hermanita cómo olvidar uno de los momentos más duros que marca nuestras vidas pero ante todo soy gracias a Dios por darte tanta sabiduría y fortaleza para recordarlo en medio de la poesía y pido a Dios te siga bendiciendo por siempre te amamos y extrañamos

    1. ¡Que felicidad! Están saltando los personajes del relato, para comentarlo.
      Gracias, hermana.Te amo.❤

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