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Por Bella Clara Ventura

Escuchar o leer cuentos sobre sana convivencia me encanta, pues me muestra sin duda alguna, que existen corazones buenos en cualquier pueblo o raza. Y que cuando se cae en injustificados prejuicios, lo que hacemos es limitar nuestra forma de ver el mundo al calificarlo de tal o cual forma. De todo se ve en la viña del Señor, lo bueno pulula y lo malo también. Más al rescatar una buena acción, sea de donde provenga, nos reconcilia con el género humano, que a veces ni merece tal apelativo, pero en otros casos se amplía el criterio y se puede decir que buenas personas existen en todos los lugares y en todos los pueblos, a pesar de creer que son diferentes.

El corazón dadivoso sólo conoce el lenguaje de la entrega y la sonrisa, como lo señala el caso de una muchacha judía israelí, quien perdió su celular y al llamar para ubicarlo, estaba en manos de un árabe israelí, quien lo tenía en su poder esperando ser localizado, ya que no había podido ubicar a la persona interesada, por tener el teléfono en modo cerrado.

Al contestar el llamado, se puso a la orden y dijo que lo llevaría a la otra ciudad donde se hallaba la adolescente que había perdido el aparato. Insistieron que no, pero el hombre quiso prolongar su buena acción hasta el final. Lo llevó a una hora de distancia y cuando se le quiso reconocer una recompensa, se negó a recibirla. Lo que indica que sana convivencia puede haber entre los seres que sacan a relucir la bondad, por encima de todo prejuicio o sesgo que se le quiera imponer.

Es deber de todos poder ayudarnos sin importar quienes somos ni cuanta diferencia puede existir entre nosotros. La voz del corazón debe sacar a relucir su canto y dar a entender que todos podemos añadir un granito de arena para lograr vivir en paz y en generosa convivencia, sin tomar en cuenta lo que otros piensen para actuar de la mejor manera y dejar en claro que el abrazo entre los diversos pueblos es más efectivo que la descarga de un arma sobre el vecino o semejante, que no tenga nuestras creencias ni el color de piel ni aún el tinte del alma. Sólo la estrecha mirada entre todos puede dar una sociedad sana e individuos con mayor alcance humano.

Acerca del Autor

Bella Clara Ventura

De padre sudafricano y madre mexicana, Bella Clara nació en el mes de las cometas en Bogotá-Colombia. Con sus poesías y novelas traducidas a diversos idiomas ha conquistado a críticos, escritores e intelectuales, mereciendo múltiples premios y reconocimientos por su carisma y su talento como escritora. Incluida en antologías y colaboradora de varios libros de cuentos ha participado en numerosos encuentros literarios en USA, Suecia, Francia, México, Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador, España, Puerto Rico, México, India, Hungría y Taiwán, entre otros. En 2008 fue elegida como una de las 50 mujeres más importantes de la cultura en Colombia, por la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Recibe el Doctorado Honoris Causa de la World Academy of Culture and Arts (USA-2011). En el año 2019 obtuvo un premio por su poema sobre la compasión en Bhubaneswar– India y en diciembre 2021 es reconocida por el Comité Ejecutivo de Peace-Pax como su embajadora, por su obra literaria dedicada a la promoción de la paz en el mundo.Vive actualmente en Israel.
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