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Por Eduardo Mendoza

Mi vida se desmorona

cual movimiento de cristal.

Mengua y marchita,

frágil y huidiza,        

esta vida me es esquiva.

Cuatro mil miligramos de químicos

destilan en mis venas.

Y mi brazo se cristaliza.

Y se puede ver, asustada, a mi alma

en las pupilas cansadas de la enfermera

Las instrucciones médicas impresas en la caja

escritas desde el Sheol:

fiebre, vómitos, cansancio y cólicos.

Bulimia y arritmia; depresión e indigestión.

Se olvidaron de la más trascendental:

el miedo a la muerte.

Dos mil miligramos de quimio al amanecer

violan al ave fénix.

Me congelan, momifican mi vida en su jaula de huesos

con otros dos mil miligramos al anochecer.

Mi alma, con las alas rotas,

me susurra en las madrugadas:

“Y escogerás la vida…”

La vida para que vivas, tú y tu simiente.

Vallejo, poeta amigo… tú me entiendes.

¿Y yo? Ya no le tengo miedo a nada.

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One thought on “LA VIDA COMO UN MOVIMIENTO DE CRISTAL

  1. «… se pude ver, asustada, a mi alma
    en las pupilas cansadas de la enfermera»
    En este bello fragmento, el autor logra transmitir la angustia de quien padece esta situación extrema.
    Gracias Eduardo Mendoza.

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