Laura y Beatriz son dos amigas a las que unió la afición por la escritura. El amor por las letras les permitió conocerse en una comunidad de autores en castellano que residen en Israel, específicamente, en el Instituto Cervantes de Tel Aviv. Si bien Laura vive en la bohemia Tel Aviv y es trece años mayor que Beatriz que vive en la espiritual Jerusalén, predominan las cosas que ambas tienen en común: son profesionales, exitosas en sus respectivas carreras, casadas y madres. 

La diferencia de edades también marca la de sus hijos. Esta brecha generacional en el Israel de 2023-25 tiene sendas implicaciones. Mientras Beatriz, tiene chicos estudiando en la escuela primaria, los de Laura, ya son jóvenes que incluso «abandonaron el nido» y viven con sus respectivas parejas.

 Después del brutal ataque que perpetró el Hamas en contra de los poblados fronterizos a la franja de Gaza, propiciando así el conflicto bélico entre Israel y el grupo terrorista; Laura intuyó sin equivocarse que era cuestión de días hasta que sus hijos fuesen reclutados a la reserva militar. Estaba completamente resignada a las noches de insomnio, a los ataques de ansiedad cada vez que alguien golpease su puerta, pensando que podrían ser representantes del ejército para darle la peor noticia que se le puede dar a una madre con un hijo en el campo de batalla, que su vástago «cayó en combate». La muerte de los más de novecientos soldados israelíes durante la guerra catalizaba la angustia de Laura, sus pensamientos hacían que su cabeza se convirtiese en la de medusa, las culebras eran los trágicos pensamientos sobre circunstancias que podían causar la muerte de sus hijos: un terrorista que saltara disparando de uno de los infinitos túneles en Gaza. Que los soldados entrasen en zonas civiles (edificios) minadas, disparos de misiles anti-artillería enemigos contra los centros de guardia de las fuerzas israelíes. De implosiones de edificios desgastados por los combates, errores tácticos del ejército israelí que afectaban sus propias filas, balas pérdidas… Pero no sólo la muerte de sus hijos la angustiaban ¿y si quedaban heridos? O si ¿Perdían una mano o una pierna? ¿Y si la psique no estaba lista para soportar tanta presión? Los jóvenes podrían desarrollar traumas o post traumas, sin permitirles reintegrarse a sus vidas previas al conflicto bélico, bien sea académica, profesional, amorosa. Incluso, la atormentaba la idea de pedirle a sus hijos que congelaran esperma para que en caso de que pasara lo peor que el destino pudiese depararles, ella lograse ver la consagración de su sueño de verse convertida en abuela.

Laura aprovechaba los irregulares períodos en que los jóvenes salían de la reserva militar para respirar, deshacerse por lo menos por unos días del yunque de escenarios ficticios que la aprisionaban hasta asfixiarla. Se daba tiempo para escribir poemas sobre las cosas simples que una persona quiere, versos idílicos sobre tomarse un café contemplando el Mediterráneo desde la comodidad de su balcón en Tel Aviv. Sus escritos los presentaba en la comunidad de autores en castellano. En las épocas más duras de la guerra, los autores aprovechaban la convocatoria más como un encuentro de apoyo emocional. Aquellos a los que el ánimo y la inspiración les permitía, presentaban textos. Transformaban en letras sus pesares al ver a la Tierra Prometida herida, en duelo y ahogada en incertidumbres: por los secuestrados, por los heridos, por los soldados, por el fin…

Beatriz hacia prosa su propia experiencia de amortiguar los traumas de la guerra para sus pequeños. De los artilugios que se valía para convencerlos de que despertarse en la madrugada con la alarma anti-bombardeo era solo por precaución, porque el concreto de Jerusalén era tan especial que los misiles no le hacían nada. Además, ningún musulmán se atrevía a disparar contra la Ciudad Santa, porque con el mínimo error, podrían derrumbar la Mezquita del Aqsa, tercera en santidad para ellos.  A los secuestrados se los habían llevado a Gaza, pero no les iban a hacer nada, tenían que saber que sanos y salvos valían más. No hay palabras que puedan disfrazar torturas y violaciones, era preferible ocultarles la verdad ¿Como decirles a los chicos, que no pueden celebrar con sus compañeros de escuela la muerte de civiles enemigos como si se tratara de puntos en un partido de baloncesto?  Aunque por la muerte de Sinwar, los cerebros del ataque del 7 de octubre,  sí se podían alegrar un poco, sin esa piltrafa el mundo ahora seguro iba a ser un poco mejor. Asegurarles, que ver a los misiles pasándoles por la cabeza en los partidos de futbol no era peligroso, también vemos la luna en el cielo y no por eso nos cae encima.

Laura estupefacta, sólo por los relatos escritos de Beatriz tomó conciencia de lo difícil que era también para una madre de chicos pequeños servir de parachoques de la realidad y procurar que la infancia de los niños se arruinara o perjudicara lo menos posible.

Ambas tenían que deshacerse de los cargos de conciencia por haber decidido traerlos al mundo en un país que cíclicamente se enfrenta a tan cruenta realidad. Por el contrario, era el momento idóneo para enseñarles a estar orgullosos de sus raíces y demostrarles que Israel es el único lugar seguro para ellos y debemos defenderlo y quererlo. Grandes y chicos se aferraron a canciones como «Ein li Eretz Ajeret», «Am shel guivorei al», «al tenazju oti»,»Najzor a baita» canciones que no dejaban de sonar en las emisoras de radio en todo Israel y traducidas al castellano sería: «No tengo otra tierra», «Nación de superhéroes», «no nos vencerán», «volver a casa».

Definitivamente una generación que vivió la historia del futuro en el presente.

3 respuestas

  1. Muito emotivo e especial
    Tocando em tantos pontos e detalhes bem descritos que enriquecem este texto realista de uma vivência triste e difícil para todos especialmente a mães como Laura e Beatriz
    Parabéns Bertha!

  2. Bertha antes que nada recibe un cordial saludo.
    Cómo siempre, brillante tu escrito. Los acompaño espiritualmente y ruego a Dios, para que pronto se resuelva este conflicto y que los fanáticos de Irán entiendan que Israel será eterno y que nada ni nadie podrá destruirlo.

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