A través de la  ventana de mi cuarto

miro el jardín en la  tibia mañana.

Un colibri se acerca de pronto a mis manos,

invitándome a volar entre las rosas. 

Las mariposas  revolotean,

donde la luz del sol dice adiós a los sueños.

Siento de pronto, que no solo vivo

 

para  hablar con mi sombra…

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