– ¿Qué piensa, señor, de la vida en general? -me preguntó un hombre entrado en canas, ayer en el banco de la plaza. Era un hombre con el que hablamos del tiempo transcurrido y recordamos algunas vivencias de la juventud. Tenía buen aspecto y rosto serio.

-Su pregunta -dije- es filosófica y tiene varias respuestas. Él se quedó absorto y me escuchó con atención.  Mi respuesta es de orden existencial:

-Pienso que el tiempo transcurrido hasta el presente, no sé si lo he vivido bien.

 Uno nace crece, trabaja.  Llegan los hijos que se casan, llegan los nietos, luego la vejez 

y la muerte.

Son muchas cosas que han pasado, más vivencias que nos han enriquecido.

La mayor riqueza que poseo  es la vida misma y cómo la utilizamos depende de nosotros mismos y de  lo que hemos logrado hasta hoy.  La vida simplemente es hermosa  aunque a veces nos hiere y mata antes de tiempo. Diría que en las noches, los sueños también nos dejan enseñanzas.

-Vea- continué- este es un tema precioso,  para una larga conferencia.

-¿Sabe? -me respondió- estoy muy de acuerdo con usted. Si pudiéramos resumirla, sería como un sueño de una hora.

La pregunta le digo es ¿qué hemos olvidado  en ese sueño?

Podríamos seguir soñando…

Nos dimos la mano y quedamos en seguir hablando del tema.

Me fijé en mi reloj pulsera  y me dije:

 Que bueno es encontrar gente linda, para sentir que estamos menos solos.

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