En el tercer Tip de Escritura Creativa del año, Andrea Bauab nos cuenta que estas preguntas aparecen con frecuencia en los talleres.
El título de una novela, película u obra teatral debe tener mucha fuerza e insinuarle una promesa al lector: ven, acércate, abórdame, aquí encontrarás una historia. Y esa elección, implica una búsqueda que requiere TIEMPO.
Al terminar de escribir una obra, los autores estamos agotados y cuando nos preguntan ¿cómo se llamará? muchas veces la respuesta es vacilante: «todavía no decidí», «tengo varios títulos posibles», «podría ser éste o tal otro, ya veré». Es decir, invertimos quizás dos o tres años en escribir una novela y cuando llega el momento de elegir lo principal, la cara que la mostrará al mundo… no nos queda paciencia para la búsqueda de una combinación de palabras mágica, corta, musical y efectiva que represente en pocas sílabas el contenido de toda la obra.
Si bien hay títulos largos muy tentadores que generan curiosidad como «Acerca de lo que piensan las madres mientras esperan que sus hijos mineros salgan a la superficie» (Veronese) o «La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada» (García Marquez) conviene que la extensión no exceda las cuatro o cinco palabras.
A veces, el impacto en el nombre de una obra se logra combinando conceptos opuestos o contradictorios como en «Silencio que truena», «Cadáver exquisito» o «Hermano Lobo». Otras, eligiendo vocablos significativos: «La insoportable levedad del ser», «La metamorfosis», «Matar a un ruiseñor»… todos títulos inolvidables de historias memorables.
¿Nos escribes alguno más?
