Florecerán las rosas,
perfumaran los nardos
los campos peregrinos
cuando estés a mi lado.
Cantarán mil canciones
los mirlos y las fuentes
cuando llegue el momento
que a mí regreses.
Y habrá candor de estrellas
y lirios perfumados
cuando sienta de nuevo
el calor de tus manos.
Por qué, por qué te fuiste
por los caminos blancos
creyendo que otras sendas
abrías al marcharte.
Todavía te espero
en mi jardin en calma,
y aún hay aquel sendero
por el que caminamos.
Por qué en aquella tarde
las flores s e secaron
cuando al partir tu cuerpo
te llevaste mi alma.
Florecerán las rosas,
perfumaran los nardos
el día venturoso, en que
juntos estemos.

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