Esther, tu amada Jerusalem usurpada.
Llegasteis al Reino de Persia, exiliada.
Sin padres, con solo el cariño de tus parientes.
Vivisteis, en carencia y pobreza
ocultando que del Rey Saúl es
tu linaje y descendencia.
Su tarea inconclusa debías terminar.
Esther, bella entre las bellas.
Tu figura como, cascada de agua, pura y vertiente
capullo recién nacido de flores silvestres.
Cabello azabache, piel de durazno del Oriente.
Ojos que brillan, ojos que irradian sabiduría,
chispas cuánticas,
que al Rey Asuero hipnotizaron.
Tu clarividencia te permite ver
la maledicencia que otros no ven.
Tierna, prudente, delicada e inteligente
no por ello, menos fuerte, decidida, y valiente.
Elegida entre miles por el Rey Asuero
su dictamen fue sabio y certero.
Reina de Persia fue tu premio.
Tu heroísmo ha sido cantado, exaltado,
por Cervantes, Lope De Vega y otros,
y en el Libro del Buen Amor te han citado.
Admiran tu inteligencia, política y encanto.
Ejemplo y modelo de reinas de,
Portugal, España, Reino unido y Francia,
tus secretos eran sus armas de gracia.
Con tu astucia, el plan de Amán fracasó
y en su propia orca sucumbió.
Salvasteis la vida de los hijos de Israel,
esposo y pueblo, evitando una guerra cruel.
Cumplisteis siendo adolescente
un mensaje doloroso y consciente.
Fue tu aporte de justicia al mundo.
Dos mil cuatrocientos noventa y nueve años
del rey Azuero pasaron,
y hoy a duelo desafiados estamos.
En tiempos espaciales
e. inteligencias artificiales,
en la misma tierra, y el mismo enemigo,
misiles atómicos cuenta,
para una guerra-cruenta.,
Evitar una guerra es prudente,
no tenemos a la Reina Esther inteligente,
por más que estemos informados
con nuestros electrónicos juguetes.
Injusticias, masacres, dictaduras,
derechos adquiridos violados.
Mas siempre el plan Divino es nuestro aliado.
Celebremos y recordemos
la gran fiesta de libertad.
Fueron siete días, como siete bodas.
Siete puertas y siete portales abrieron.
Como hermanos celebraron,
todos bailaron de las manos tomados.
Brindemos con ellos por la alegría y paz,
y nuestras manos unamos.
