Resumen de lo expuesto por la escritora Andrea Bauab en el cierre de La Colmena 2025
Cuadro de Situación
El autor se enfrenta hoy a un mundo vertiginoso y sin paciencia, frente a un lector interrumpido constantemente por estímulos que estorban su concentración (whatsup, redes sociales, celulares).
-Vivimos en una sociedad que evoluciona en forma exponencial
-Una sociedad volátil con exigencia de presencia en redes: si no estamos conectados o con seguidores “no existimos”
-Los individuos se han acostumbrando al placer que llega con la gratificación inmediata y la psicología adopta una terminología nueva, moderna, como “pretensión de inmediatez”.
-Aparecen temas y conceptos que hace unos años no existían, por ejemplo: resiliencia, mujeres empoderadas, hiper conectividad, mono-parentalidad.
¿Cómo se traduce esta nueva realidad en el ámbito literario?
-Antes escribía sólo quien disponía de una máquina de escribir y de papel. Ahora lo hace todo aquél que tiene a mano un celular, tablet o computadora personal.
-Hoy un niño de siete años que miró Discovery Chanel desde los tres, sabe más de tiburones que toda la imaginación junta de Julio Verne en 20.000 leguas de viaje submarino.
-Las nuevas generaciones acceden al resumen de las grandes obras y eso es lo que leen. La necesidad de saber rápido “como sigue” y cuál es el desenlace de una historia hace perder el placer que teníamos de “esperar al próximo capítulo” o de degustar un libro capítulo a capítulo, hasta el final.
-Las editoriales detectan que sube el número de autores y baja drásticamente el de lectores, por eso encontraron un nuevo negocio: solicitan al autor un pago muy alto por editar y publicar su libro y luego no les importa si se vende o no. Ya tienen su ganancia. Los autores, deben “aprender a difundirse solos”.
Surgen varias preguntas
– ¿Entonces quién lee? ¿A quién debería dirigirse un autor?
– ¿Cuáles son los temas que interesan y para qué público? ¿Debería importarme antes de empezar a escribir?
– ¿Cómo tentar a una editorial cuando hay tantos escritores y menos lectores?
– ¿Qué busca hoy un lector, un espectador, un editor?
– ¿Cómo satisfacer esa avidez, esa “pretensión inmediata de satisfacción”?
-Y una pregunta específica para autores que vivimos en Israel ¿cómo abstraernos del horror real que nos atravesó el 7.10.23 para crear una historia de ficción distinta? Si la crueldad de ese momento histórico traspasó y excede a las peores historias de horror de Stephen King.
Hay algo seguro: si lo que nosotros escribimos NO ES solo un diario íntimo… tenemos que pensar en estas cuestiones. Vale la pena preguntarnos cómo escribir en la era de la inmediatez y cómo nos adecuamos los autores a estas problemáticas. ¿Cómo escribir para lectores que ya no leen? ¿Quiénes son aquellos que aún leen? Nuestro mundo es muy amplio y hay de todo en él… ¿quiénes son los que
se sumergirían a leer una historia de ficción que a un autor le lleva tanto tiempo escribir?
Algunas respuestas
Al pensar en la dispersión y lo vertiginoso de estos tiempos tal vez los géneros que mejor pueden funcionar son:
-La nouvelle -novela corta- que se termina de leer en pocas horas y responde a la necesidad-avidez de placer inmediato.
-Los micro-relatos
-Los capítulos cortos, que pueden estar hilados e ir construyendo una historia más larga, como si fueran episodios.
-Los cuentos infantiles: antes de acceder al celular, los niños pequeños disfrutan cuando un adulto les relata un cuento.
-Las novelas temáticas, específicas. Por ejemplo, el autor Greg Dunnett escribe novelas policiales con protagonistas surfers, el mar, los tipos de olas (“El secreto de las olas”) Son atrapantes, fluyen rápido, y al lector que le apasiona el mar, las playas, el surf, le resultan atractivas.
-La escritura teatral. El escenario como espacio casi único de verdad en un mundo atiborrado de pantallas, donde podremos ver sudar y gritar al actor y luego agradecidos aplaudirlo.
-Y por supuesto, ejercitar una serie de recursos que constantemente trabajamos en los Talleres y en este foro de autores que se llama La Colmena. Me refiero a técnicas para entrenar una escritura ágil y atrapante, conmovedora y con dramática tensión:
-Títulos cautivantes
-Figuras literarias
-Sub-texto en los diálogos
-Personajes inolvidables, llenos de matices, resilientes.
-Descripciones puntuales, personales, metafóricas, con aquella profundidad que no puede -por lo menos aún no puede- abordar la inteligencia artificial.
¿Es una amenaza la Inteligencia Artificial?
Sin duda la inteligencia artificial reemplaza (y seguirá reemplazando) cada vez más oficios y profesiones.
Es una realidad que no podremos detener.
“¿Pero reemplazará algún día al autor, a los creadores de historias?” suelen preguntarme en los talleres.
Desde mi punto de vista -y esta es una respuesta muy personal- la Inteligencia Artificial Generativa ya puede crear historias sencillas, vulgares, repetidas. Es una tremenda “copiona”, “ladrona de derechos de autor” porque tiene en sus archivos la información ¡de casi todas las historias publicadas en el mundo!
Y a partir de ello, está capacitada para “generar una nueva historia” al estilo Borges, o García Márquez o incluso Shakespeare… según lo solicitemos.
De todos modos, estoy segura de que podremos diferenciarnos y encontrar siempre la forma de contar de un modo propio y original… que después volverá a ser copiado.
Yo sugiero transformar a la IA en una aliada, en lugar de temerle o considerarla “un autor” que nos dejará sin trabajo. Tomarla como una fuente de información aún más sofisticada que Google y Wikipedia, un manantial de datos y opciones de corrección que nos ahorrará lo que antes llevaba horas.
Una reflexión final
¿Por qué seguir impulsando a la gente a leer, si es más fácil abordar una historia a través de una pantalla?
Seguramente nuestros hijos o nietos nos pregunten algún día: ¿por qué leer si puedo ver la misma saga por televisión?
Encontré una respuesta que me gustó mucho en palabras del emprendedor israelí Kobi Richter, que desarrolló una versión avanzadísima del “stent” -catéter- para las operaciones del corazón. Quiero aclarar que este señor no es un literato ni un filósofo: fue aviador de las IDF durante veinte años y se fue formando en tanto como experto en robótica, ciencia y desarrollo de iniciativas.
Leer para poder inventar
Según sus palabras:
“Cada uno de nosotros, niño o niña, nace con cierta capacidad de inventar, de encontrar una manera de observar algún fenómeno y aplicarlo luego a otra cosa.
¿Cómo sacar el máximo provecho de esta capacidad que se nos ha dado? Leyendo.
Al leer, estamos haciendo una transformación de líneas a letras, de letras a palabras, de palabras a frases y de frases a una historia.
Lo que se nos queda grabado en la cabeza es una historia y una imagen que creamos a partir de la historia.
Esto lo pierde un espectador en la televisión o en un video en internet, en el que se ve directamente la imagen. Creo que este arte de crear algo en nuestra imaginación, es lo que nos entrena para la inventiva.
Espero que cada niño y cada adulto siga leyendo y que cuando terminen de leer… lean un poco más”.
